Aprendimos que la ansiedad está ligada a los temores y que la fé en Dios nos ayuda a superarlos. Ayer identificamos nuestros temores.
¿Hiciste la lista?, Tomemos 3 minutos para orar.

Tiempo de oración…

Trabajemos en serie el tema: «Ansiedad por enfermedad»

Primera Parte:

Versículo para memorizar:
«Pues yo te sostengo de tu mano derecha; yo, el Señor tu Dios. Y te digo: “No tengas miedo, aquí estoy para ayudarte.»
Isaías 41:13 NTV

La misionera Isobel Kuhn escribió un libro titulado «En La Palestra», allí relata como sobrellevó un cáncer de mama. Como pasa a la mayoría, se convirtió en su gran preocupación; si tosía era el cáncer, todo lo que pasaba por su mente que dolía era el cáncer, y así mismo nos podemos comportar aún los que no padecemos de cáncer, ante cualquier enfermedad; las emociones y los pensamientos pueden llevar a pensar que todo va vinculado a la enfermedad. Ante tal experiencia la Misionera aprendió que la enfermedad es un Albergue para el temor.

Hoy día como dice Romanos 8:20-22, la creación de Dios gime de angustia, y la enfermedad es parte de ésta.

No estamos en los días de Adán y Eva cuando gozaban de perfecta salud, con su caída también se deterioró la condición perfecta de sus cuerpos, así que, todos padeceremos cierto tiempo de vida enfermos, heridos o moribundos, lo que no nos gusta pensar. A excepción de los jóvenes con su fuerza transitoria, los enfermos y los que van avanzando en años, se preocupan por los dolores y achaques; también por las sensaciones extrañas y las enfermedades que amenazan por historia familiar, epidemias o pandemias, sintiendo miedo ante la sensación extraña en el pecho o el bulto que aparece donde no debería estar.

Estos son temores básicos y primordiales, yo diría, necesarios, pues en alguna medida los temores en su connotación positiva ayudan a prever y la detección temprana de síntomas que con una dosis de temor ayuda a la detección de enfermedad. Los síntomas de dolor, fiebre, malestar, no son la enfermedad misma, pero constituyen la alarma necesaria para las terapias tempranas.

Todos tememos a las enfermedades, pero al final una nos alcanzará, sea como padecimiento o como nuestro medio final para transicionar a la eternidad; no es sorpresa que la Biblia, tenga mucho que decir en cuanto a las enfermedades y las maneras como las personas las sobrellevaron. Mencionando como ejemplos: el Rey David y «Su enfermedad fatal» Salmos 41:8; El Rey Asa y «Su enfermedad de los pies» 1 Reyes 15:23; y casos como Epafrodito, Dorkas, Job, entre otros.
Es muy notorio cómo en la Biblia encontramos las mismas sensaciones en todos. El dolor, la incertidumbre y el temor a morir; una batalla a lo interno de los individuos.

Hoy es real que la enfermedad amenaza; hay temor y dolor, pero hay un recurso de ayuda, la Fe en la promesa; Isaías 41:13, nos recuerda:
«No tengas miedo, Yo estoy aquí y te ayudo».

¿Cómo que él está aquí?; ¿Acaso está viviendo las tensiones de prevención o dolor ante la enfermedad; las incomodidades del cambio de estilo de vida? La respuesta es, ¡Sí él está aquí!

Jesús nos dejó no solo la promesa, también la concretización de ella, el Espíritu Santo, quien está con nosotros, todos los días hasta el fin del mundo. Mateo 28:20

Así que, si reconocemos la presencia del Espíritu Santo en la Tierra y en las vidas de los seguidores de Jesús, evidenciaremos que aún en la adversidad o en la enfermedad él está presente, él no miente y él ayuda.

Para meditar:
¿Soy discípulo/a de Jesús?; ¿Gozo de la presencia del Espíritu Santo conmigo todos los días?

Oración:
En el nombre de Jesús, gracias Padre por decirnos: «No temas, yo estoy aquí, yo te ayudo»: confieso que he temido a la enfermedad y te pido me perdones por dudar; te doy gracias por tu ayuda y porque estás aquí conmigo, Siempre; No temeré. Amén.

Mañana continuaremos la serie, con la ayuda del Señor.

Preparado por:
Pastora Beris Castellanos
Para la Iglesia La Grey Ciudad Fiel

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